Un gato que se esconde en la casa nueva no está enfermo por norma, está midiendo un territorio que todavía no reconoce como suyo, y lo normal es que pase entre dos y siete días debajo de un mueble, saliendo de madrugada a comer y a usar el arenero. Lo que de verdad decide cómo va la cosa, me parece a mí, no es tanto la manta que le pongas como el día que eliges para entrarlo en casa.
Eso lo aprendí a base de hacerlo mal, que al final es como se aprenden las cosas que luego cuentas, y abajo va nuestra mudanza en orden: lo que funcionó, lo que no y lo que haría distinto mañana.
El lunes que lo hice mal
La llevé un lunes por la noche, con gente todavía en casa, cajas sin abrir por media vivienda y los dos trabajando al día siguiente, y le había preparado su habitación, con sus cosas, bien montada. Y sí, daba igual: aguantó menos de una tarde.
Las once de la noche, con el día ya cargado encima de todos.
Seguía entrando y saliendo alguien cada diez minutos.
Media casa sin desembalar y ruido de cinta a deshora.
Los dos a trabajar y la casa vacía ocho horas.
Yo tenía resuelto el cuarto, que es lo que todo el mundo te dice, pero no había pensado en lo demás, y me imagino que visto desde fuera parece hasta obvio: una gata de 16 años que lleva media vida en el mismo salón no se instala en un sitio donde todavía hay ruido de cinta de embalar, así que la metí otra vez en el transportín, la llevé a casa de mis padres y esperé al fin de semana.
Lunes · lo que hice
Cuarto montado, casa a medio desembalar, gente entrando y saliendo, y los dos fuera todo el día siguiente. Resultado: marcha atrás en una tarde.
Sábado · lo que funcionó
El mismo cuarto, pero con la casa desembalada, nadie más dentro y dos días por delante. Resultado: tres días y la casa era suya.
La diferencia entre las dos columnas no costó dinero ni material. Costó esperar cinco días.
La puerta que no se cierra
El día de la carga, el peligro no es el viaje: son las cuatro o cinco horas en que la puerta de casa está abierta, entra gente, salen muebles, el portal se queda franco y un animal asustado solo necesita un hueco de veinte centímetros. Pasa en la casa que se vacía y en la que se llena.
Imagínate un segundo sin ascensor del casco histórico, con el descansillo ocupado por un sofá de tres plazas y la puerta sujeta con una caja, y nadie mirando al suelo. Nosotros tuvimos suerte doble: Blanca estuvo en casa de mis padres y además nos mudábamos cerca.
La puerta abierta es el riesgo, no el viaje
Mientras haya movimiento, el animal está detrás de una puerta cerrada con un cartel pegado, o fuera de casa con alguien de confianza. Y el cartel importa: un «cuidado con el gato» dicho de pasada en el ascensor no se lo acuerda nadie.
En la casa nueva, al revés: primero montas y cierras la habitación, y después entra el camión. Si es un bajo o tiene patio, mira antes rejillas y huecos.
Y no termina cuando se va el camión: al poco vino el técnico del aire y Blanca se metió detrás del bidé. Cualquier desconocido vuelve a abrir el escondite, y supongo que eso dura más de lo que uno se cree, durante semanas.
Qué exige la Ley 7/2023 para trasladar a un animal
Y conviene saber qué pide la ley, porque mucha gente se entera tarde: la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales fija las condiciones de transporte en sus artículos 59 y 60. El medio en el que viaje tiene que tener climatización y ventilación, también si es tu coche, con espacio suficiente y sin hacinamiento, y agua, comida y descansos según el trayecto.
A quien lo hace de forma profesional la ley le pide además un plan de contingencia por si algo se tuerce en ruta, y que el animal viaje en un habitáculo adaptado, salvo que vaya contigo en el mismo espacio. El envío por mensajería está prohibido fuera de supuestos tasados.
Que el animal esté en condiciones de viajar. Climatización y ventilación en el medio de transporte, tu coche incluido. Espacio suficiente, sin hacinamiento. Agua, comida y descansos según el trayecto.
y 60A quien lo hace profesionalmente
Todo lo anterior, más un plan de contingencia por si algo se tuerce en ruta y habitáculos adaptados para el animal. El envío por mensajería queda prohibido fuera de supuestos tasados.
De ahí sale lo que más nos preguntan: el animal no va en el camión de la mudanza, y no es una manía del gremio, porque la caja de un camión de mudanzas no se climatiza, nadie puede vigilarlo y no es un habitáculo adaptado. No puede viajar el animal en el camión con los muebles.
Su viaje es cosa de un transportista profesional de animales, aparte del de los muebles, y nosotros te decimos qué pide la ley y cómo cuadrar las horas. El resto lo tienes en la página de traslado de mascotas en Ciudad Real.
El sábado: una habitación, seis cosas y nadie más en casa
La segunda vez esperé al fin de semana: la casa ya estaba desembalada, tenía el sábado y el domingo enteros por delante y estábamos ella y yo solas. Le monté otra vez su habitación de seguridad, igual que el lunes, y esa parte no la cambié: una habitación pequeña, con puerta y sin ventana practicable.
Las seis cosas que tiene que haber en la habitación
El arenero, en una esquina y a la vista desde el escondite. Detrás de una puerta entornada no lo usará.
Agua y comida en la pared de enfrente. Nunca al lado del arenero: para él son dos mundos que no se tocan.
Su manta sin lavar, la del sofá viejo. El olor propio es lo único que reconoce de verdad.
Un escondite ofrecido: una caja tumbada o el transportín abierto. Si le das tú la cueva, no la busca bajo el somier.
Algo vertical, un rascador o una silla. Mirar desde arriba le baja el pulso. Si es mayor o tiene artrosis, que llegue sin saltar.
Un difusor de feromona sintética, si tu veterinario lo ve útil. A unos les ayuda y a otros no les hace nada.
El día pesa tanto como el cuarto
Lo que sí cambié fue todo lo que rodea al cuarto, que es justo lo que nadie te cuenta, y este es el orden que seguiría si me tuviera que mudar mañana.
Elige el día, tanto como el cuarto. Que tengas por delante dos jornadas en casa.
Desembala antes. Cuantas menos cajas abiertas y menos gente entrando, mejor.
Entra al animal el último, con el cuarto montado y la puerta cerrada.
Quédate. Las primeras horas valen el doble si hay alguien en casa.
Con eso montado abrí el transportín. Y ahí empezó lo interesante.
La primera tarde y la primera noche
Blanca no salió corriendo a explorar, hizo tres o cuatro viajes de nada: asomaba la cabeza, olía un palmo alrededor del transportín y se volvía a meter dentro, con la respiración agitada y los ojos como platos. Esa respiración es lo que más impresiona y lo que menos hay que tocar.
Qué hace por la noche un gato que se esconde en la casa nueva
Al rato largo salió, se fue directa al salón y se metió debajo del sofá. Ahora bien, ahí se quedó todo el día.
Le llevé la comida y el agua debajo del sofá, porque si no quiere salir no sale, y uno puede ir detrás de un gato con el plato en la mano el rato que quiera: come cuando decide él. Empezó de noche, sin moverse del hueco, y de madrugada salió a beber y a usar el arenero mientras dormíamos.
Un animal no estrena una casa el día que llega. La estrena la primera noche que come sin que nadie lo mire.
Al día siguiente ya se paseó por la casa con algo más de confianza, despacio, pegada a los rodapiés, pero paseando, y lo que la volvía a parar eran los ruidos que no conocía, a lo mejor más que la casa en sí, empezando por una caldera que arranca sola a las siete de la mañana.
Tres días, y una semana bastante rara
Las protectoras usan la regla 3-3-3 para explicar la adaptación de un animal adoptado, y encaja casi igual de bien tras una mudanza: tres días de bloqueo, tres semanas de rutina y tres meses hasta que la casa es suya. Blanca tardó tres días en dar la casa por suya, y lo que no estaba en ninguna guía fue lo que vino después.
La regla 3-3-3, aplicada a una mudanza y no a una adopción
Apenas lo ves. Come de madrugada, el arenero aparece usado y el plato baja despacio. Deja la puerta cerrada y entra solo a por el agua.
Sale cuando estás sentado, vuelve a comer a sus horas y frota la cara contra las esquinas. Ese roce es marcaje tranquilo: está firmando la casa.
Duerme en sitios nuevos, juega otra vez y reclama cuando no toca. En los mayores y en los miedosos de siempre, el tramo se estira sin significar nada malo.
Un gato mayor con artrosis se mueve más, no menos
Porque esa primera semana Blanca se movió más que en los cuatro años anteriores: debajo del sofá, luego debajo del sillón, un día detrás del bidé, y una mañana la pillé intentando subirse de un salto al escritorio, que con artrosis llevaba años sin intentar siquiera, porque ella sabe perfectamente a qué altura no llega.
Se quedó a medio camino, con medio cuerpo colgando, y todavía no sé cómo llegó a los cascos que había enganchados en el monitor, pero acabó cruzando el salón a toda velocidad con los cascos detrás persiguiéndola. Cosas de gatos.
Salió de ahí la medida que no me esperaba tener que tomar: esos días, quita de en medio las alturas a las que no debería subir, porque no se va a comportar como de costumbre.
| Qué hizo Blanca | Cuándo | Qué significaba |
|---|---|---|
| Salir del transportín y volver a meterse | Primera tarde | Está midiendo, no huyendo |
| Comer sin salir de debajo del sofá | Primera noche | La señal buena: ya come |
| Pasear pegada a los rodapiés | Día 2 | Amplía territorio por el borde |
| Frotar la cara en las esquinas | Día 3 | Marcaje tranquilo: la casa es suya |
Y a la semana pasó lo otro, y creo que es lo que más me ha sorprendido de todo: Blanca llevaba años sin acercarse a una ventana, con un miedo de los serios, y empezó a asomarse al paisaje. El piso es un tercero con vistas a la huerta, a poniente, y hoy se pasa las tardes ahí plantada, vigilando lo que se mueve abajo como la vecina del visillo.
La llamada que hice antes de decidir nada
Blanca es diabética, y de las severas, así que el que pasara el día sin comer no era un disgusto: la insulina va unida a la comida. Ahí ya no decides si tu gata está de morros, decides sobre su salud.
Llamé al veterinario ese primer día y me dijo dos cosas: que el estrés y el bloqueo eran normales, lo cual tranquiliza más de lo que parece, y una indicación por si llegaba la noche sin que hubiera comido.
No la escribo aquí, era para su diabetes y para ese día, y al final no hizo falta, pero la tenía. Eso es lo que no se busca en internet.
Tres cosas que preguntarle por teléfono
Qué es esperable, qué vigilar y qué es urgencia
Se esconde, sale de noche, come poco pero come, usa el arenero, maúlla al amanecer, no quiere caricias.
Diarrea blanda, orina fuera del arenero varios días, un perro que destroza la puerta, lamido insistente de una pata.
Más de 24 horas sin comer ni beber, un gato que no consigue orinar, vómitos repetidos, cojera o respiración agitada.
La fila roja no es alarmismo: varios días sin probar bocado pueden derivar en un problema hepático serio, la lipidosis hepática, y un macho que no consigue orinar es una urgencia de horas.
Si tu animal tiene tratamiento, la llamada se hace antes de la mudanza, no cuando lleva ocho horas sin tocar el plato y tú estás con la tijera en una mano y el móvil en la otra.
El papel que casi no cambio
Cambias el padrón, el banco y la luz, y el microchip sigue apuntando al piso viejo. Se me ocurrió pensarlo la semana del escritorio y los cascos, viendo meterse por todos los huecos a una gata que llevaba años quieta, y si se pierde esos días, quien la lleve a leer el chip llama a una dirección donde ya no vive nadie.
El plazo para comunicar el cambio de domicilio del animal
El artículo 18.1 obliga a inscribir en el censo municipal a los perros y gatos que vivan habitualmente en Ciudad Real y sus Anejos. Llegas de fuera, alta nueva; te mueves dentro, modificación.
Por encima está la Ley 7/2020 de Bienestar, Protección y Defensa de los Animales de Castilla-La Mancha, y su artículo 4 obliga a comunicar al registro que corresponda las bajas, modificaciones y cambios de titularidad.
- Censo Municipal de Animales Domésticos
- El registro del Ayuntamiento con tu animal y su dirección.
- SIIA-CLM
- Identificación individual de animales de Castilla-La Mancha, del Consejo de Colegios Profesionales de Veterinarios de la región.
- REIAC
- La red que conecta las bases autonómicas: un lector de otra provincia encuentra tu ficha.
- Número de identificación censal
- El código del censo, distinto del número de chip, que piden al comunicar el cambio.
Apúntalo junto al alta del gas natural en la vivienda nueva: las dos cosas caben en la misma tarde.
Preguntas frecuentes sobre los primeros días
Catorce de las que más se repiten cuando alguien se muda con un animal miedoso.
01¿Cuánto tarda un gato en adaptarse a una casa nueva?
Lo habitual, con un gato que se esconde en la casa nueva, es que esté oculto entre dos y siete días y recupere su comportamiento normal en las tres primeras semanas. La instalación completa puede llevar hasta tres meses. Los adultos y los que llevaban años en la misma vivienda van por el tramo largo: Blanca, con 16 años, tardó tres días en salir del todo.
02¿Debo sacar al gato de debajo de la cama?
No. Sacarlo a la fuerza convierte el escondite en un sitio inseguro y empeora el bloqueo. Siéntate en el suelo a hacer tus cosas, sin mirarlo ni llamarlo, y deja que salga él. Comprueba cada día que el plato baja y que el arenero aparece usado, que es lo que de verdad informa.
03¿Qué día es mejor para llevarlo a la casa nueva?
Uno que te deje dos jornadas seguidas en casa, con la vivienda ya desembalada y sin gente entrando y saliendo. Un viernes o un sábado por la mañana funcionan. Entre semana por la noche, con trabajo al día siguiente, es el peor momento posible: lo probé y tuve que dar marcha atrás.
04¿Puedo dejarlo con un familiar mientras dura la mudanza?
Si la mudanza es corta y tienes esa opción, es la más cómoda para todos: nosotros dejamos a Blanca en casa de mis padres los días de carga. Para un traslado largo o a otra provincia no suele valer, y entonces lo razonable es una habitación cerrada con sus cosas mientras dure el movimiento.
05¿Y si mi gato tiene un tratamiento, como insulina?
Llama a tu veterinario antes de la mudanza y pregúntale qué hacer si el animal deja de comer esos días. En un animal con pauta médica, dejar de comer no es solo un disgusto. Cada caso es distinto, así que la indicación tiene que dártela quien lleva su historia, no un artículo.
06¿Cuándo puedo dejarlo salir al patio o a la calle?
Si tenía acceso al exterior, espera a que la casa nueva sea claramente su territorio: varias semanas dentro, comiendo y durmiendo con normalidad. Antes de eso buscará el camino a la vivienda anterior. La primera salida, con hambre y antes de una comida, y acompañándolo.
07¿Qué hago si se escapa el día de la mudanza?
Busca en un radio corto, de portal y escalera, al amanecer o de noche. Mira también dentro de casa: falso techo, hueco de persiana, detrás de la lavadora. Deja en la entrada su arenero usado y algo de comida. Avisa a los vecinos de la casa antigua, porque muchos tiran hacia allí.
08¿Hay que comunicar el cambio de domicilio del animal?
Sí. La ordenanza municipal de tenencia y protección de animales de Ciudad Real da un plazo de un mes. En él hay que comunicar al Censo Municipal de Animales Domésticos el cambio de domicilio de un perro o un gato ya censado. La ley autonómica obliga además a comunicar las modificaciones al registro de identificación.
09¿Sirven de algo los difusores de feromonas?
A unos animales les ayudan y a otros no les hacen nada, así que no cuentes con ellos como solución. Pregúntale a tu veterinario antes de la mudanza, no después. Lo que no hacen en ningún caso es sustituir a la habitación cerrada ni arreglar un mal día de llegada.
10Mi gato es mayor y tiene artrosis, ¿cambia algo?
Cambia el acceso y cambia el riesgo. Que pueda subir a un sitio alto sin saltar, y que la bandeja tenga un borde que pueda pasar. Y cuidado con lo contrario: esos días se comportan de forma rara, e intentan saltos que llevaban años sin hacer. Retira las alturas peligrosas.
11¿Y si tengo dos gatos y ahora se pelean?
Pasa, y casi siempre es territorio y no rencor: en la casa nueva todavía nadie tiene sitios asignados. Multiplica los recursos, con areneros, bebederos y camas repartidos y separados, y añade altura. Si los bufidos pasan a peleas con heridas o uno deja de comer, consúltalo con tu veterinario.
12¿Es normal que maúlle toda la noche?
Las primeras noches, sí: explora cuando la casa calla y vocaliza para situarse. Suele bajar en una semana. Ayuda dejar una luz tenue, no responder a cada maullido —si cada queja trae compañía, la queja se instala— y adelantar una ración a última hora.
13¿Qué vehículo exige la ley para trasladar a un gato?
No. Uno con climatización y ventilación, con espacio suficiente para que no vaya hacinado y con agua, comida y descansos según el trayecto. La Ley 7/2023 lo exige en su artículo 59 incluso si el vehículo es particular. A quien lo hace de forma profesional le pide además habitáculos adaptados y un plan de contingencia.
14¿Qué papeles y plazos hay que tener al día si me mudo?
El microchip legible y, sobre todo, los datos del registro actualizados con tu nueva dirección. La ordenanza de Ciudad Real da un mes para comunicar el cambio de domicilio al censo municipal, y la ley autonómica obliga a comunicar las modificaciones al registro de identificación. Es el trámite que más se olvida y el que más sirve si el animal se pierde.



